Me permito en este instante alejarme un poco del ámbito eminentemente jurídico para presentar un poco la visión -personal y no vinculante- de la raíz de la protección ambiental.
Motivo de gran debate y cuestionamiento es la legitimidad de nuestra Constitución. Se ha señalado que es una norma que no reúne todos los pareceres de la amplia sociedad chilena, del seno poco democrático del cual surgió, etc. Si bien muchas de las críticas son perfectamente fundadas o por lo menos debatibles, la verdad es que si hay algo bueno de nuestra Carta Fundamental es el énfasis en la primacía de la persona humana por sobre otros entes y órganos privados y públicos; lo que se traduce en el principio de subsidiariedad, el recurso de protección y otras herramientas que la misma Constitución ha establecido.
En tiempos donde la conciencia ecológica y el desarrollo sustentable deja de ser un enunciado ajeno al chileno medio, y paralelamente la protección del medio ambiente se coloca de moda; es fácil caer en un ecologismo vacío, no fundado, irracional muchas veces y que repercute en un atentado contra nuestros pares.
Creo en la protección ambiental no porque la vida de una planta tenga el mismo valor que la del ser humano, sino precisamente porque existe una primacía de éste último desde un punto de vista cosmológico y ontológico. El cuidado del medio ambiente es un herramienta a través del cual el ser humano, nuestros pares y nosotros mismos, pueda vivir en comunión con nuestro universo, que la vida se viva con dignidad y con una cierta trascendencia.
Si bien a primera vista esto parece de una notable latitud, la verdad que en la práctica esto no es tan así. Significa que buenas políticas públicas de superación de la pobreza y de una adecuada distribución del ingreso redunda en un cierto equilibrio entre el interés personal y la protección ambiental.
De qué sirve hacer mil casas cada mes, si en diez años éstas estarán en gran parte destruidas o muy deterioradas y cuyos escombros contaminarán el otorno inmediato de poblaciones y villas. Si la segregación con que se ha tomado la creación de viviendas sociales repercute en la creación de ghettos, con la contaminación espiritual que ello conlleva.
La protección ambiental en definitiva debe ir siempre encaminada a la primacía de la persona humana; entiéndose por esta una comunión espiritual y material del humano y su entorno; el entendimiento de la función social de la propiedad, del mercado como medio y no como fin, y de políticas públicas funcionales en la práctica y no en el computador.



Estoy de acuerdo. De hecho, el concepto de Desarrollo Sustentable tiene un contenido en torno a tres pilares fundamentales: Pilar ecológico, lo que conlleva la idea de cuidado medioambiental y la prohibición de contaminar; Pilar económico: en el sentido de que las medidas en post de lograr el desarrollo sustentable no deben solo cuidar el medio ambiente, sino que también deben cuidar que la sociedad logre su desarrollo económico; Y por último, tiene un Pilar social, en el sentido de que el cuidado ambiental y el desarrollo económico deben hacerse con participación de la sociedad. Estos tres pilares le dan un equilibrio al concepto de desarrollo sustentable y, luego, le dan contenido a la protección ambiental.